Poemas ganadores en el Certamen Literario de la Universidad Carlos III

Los poemas de Alexandra y Lydia, ambas de 1º de Bachillerato, han causado impresión en el Certamen Literario de la Universidad Carlos III recibiendo el 2º premio y una mención especial respectivamente. La dulzura, la belleza y la esperanza definen a estos dos fantásticos poemas. Nuestra más sincera enhorabuena a nuestras dos campeonas, brillantes por su escritura y también como personas.

A continuación compartimos con vosotros «Luchemos por el planeta» de Alexandra y » El árbol en soledad» de Lydia.

LUCHEMOS POR EL PLANETA – Alexandra García Fernandez

De la mano hemos de salvar

la vida sobre la Tierra,

el azul que tiñe el cielo,

y el verde de las praderas.

 

Luchemos contra la tala

de los montes, de las sierras,

de los campos, de los bosques,

que verdes nos oxigenan.

 

Defendamos nuestros ríos,

sus cuencas y sus riberas,

de vertidos y desechos

que les roban su pureza.

 

No arrojemos a los mares

lo que nos sobra en cubierta,

que con el tiempo provoca

que muchas especies mueran.

 

Preservemos las ciudades

de coches y chimeneas

para no contaminarnos

al respirar la humareda.

 

Usemos solo energías

que dé la naturaleza

sin dañar el medioambiente

y que siempre se renuevan.

 

Luchemos, pues, todos juntos

por salvar nuestro planeta,

para dejar al futuro

un vital ecosistema

que, lejos de destruirla,

siembre dé vida a la Tierra.

 

EL ÁRBOL EN SOLEDAD – Lydia Estrella Mirón

Un bosque lleno de árboles era,

además, lucían flores debido a la primavera.

al lado de un pequeño pueblo estuviera,

y sus habitantes no lo valoraban a su debida manera.

 

Una tarde que tendía a nublar,

un grupo de jóvenes decidió festejar,

fue en el bosque donde se decidieron instalar,

sin ver las consecuencias que iban a pagar.

 

El bosque entero dejaron destrozado,

sin tener en cuenta el daño causado,

todos los árboles quedaron desolados,

salvo uno solo que se había salvado.

 

Este árbol sentía soledad,

ya que los jóvenes no habían tenido piedad,

aislado se sentía y en gran ansiedad,

y toda ayuda posible le vendría bien, de verdad.

 

Al sol le pidió ayuda para su alimentación,

al agua le pidió ayuda para su hidratación,

y a la humanidad le pidió ayuda de corazón,

pero nadie le escuchaba, y le daban plantón.

 

El árbol cansado de suplicar,

decidió por fin medidas llevar,

y por ello fue que el bosque decidió incendiar,

dejando sus ramas ardiendo sin parar.

 

El árbol mostraba una actitud dominante,

ya que quería enseñar una lección importante,

y es que la sociedad debe permanecer unida,

para cuidar de la naturaleza y de su vida.

 

La moraleja está clara en estos versos,

y es que el ecosistema se cae con nuestros gestos.